Me ajusto la falda del vestido por última vez mientras la limusina avanza entre el tráfico de Nueva York. Los reflejos de las luces en los cristales se mezclan con mis propios pensamientos, desordenados, caóticos y como mi vida últimamente.
Alexander está sentado frente a mí, impecable como siempre, con su traje negro hecho a medida, su corbata perfectamente anudada, su postura rígida de ejecutivo que nunca baja la guardia. Yo, en cambio, siento que llevo encima no solo mi vestido, sino la carg