Dejamos atrás la casa, aunque todavía puedo escuchar en mi cabeza las voces de Charlotte y Alexis discutiendo. Ya no eran gritos, pero sí cuchillos disfrazados de palabras. Esa fachada perfecta que siempre muestran es una mentira; un matrimonio que se resquebraja frente a cualquiera que se atreva a mirar de cerca. Y yo lo vi. Lo sentí. Charlotte y Alexis, tan impecables en público, la representación viva de un matrimonio agonizante. Una farsa. Una fachada tan pulida que engaña al mundo.
Alexand