Goginho tenía una suite exclusiva en mi hotel,con todas las comodidades incluso jacuzzi. Goginho me pasaba siempre la voz cuando yo llegaba al hotel a hacer gestiones con la gerencia, -¡¡¡Jacky!!! ¡¡¡Jacky!!!-, me gritaba eufórico y frenético y me colmaba de besos y atenciones. -Eres una mujer muy linda, Jacky-, me decía muy confianzudo.
Yo lo estimaba mucho porque Goginho. Era jovial, siempre sonriente y haciendo fiesta por cualquier cosa contando chistes tontos. -Es mentira que la guerra