Ambroise también se reconoció como mi fan. -Tengo muchas revistas con tus fotos, videos grabados en mi ordenador, posters tuyos en mi estudio, cuadros gigantes colgados en mis paredes para admirar tu belleza-, me reveló.
-Oh, pero la juventud se acabó, ahora soy una mujer madura ya no la jovencita de esos posters y cuadros-, acepté hidalgamente. A él le encantó mi detalle coqueto. -Pero en la actualidad estás más hermosa que nunca, el doble de interesante-, fue él demasiado galante.
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