El lugar está abarrotado de gente, chicas hermosas y muchísima juventud. Desde lo alto de los barrancos, la marea humana parece un océano en movimiento. Tal vez, y solo tal vez, en medio de tanta multitud encuentre a alguien que me ayude a borrar a Ray de mi cabeza, aunque sea por un rato.
Camino por la playa con la mochila colgada al hombro en dirección al nuevo parador: Sunset. Así lo han bautizado y será mi nuevo trabajo. Sí, lo sé, trabajar en verano no suena muy divertido… pero si lo pie