Mundo ficciónIniciar sesión¿Has pensado alguna vez en lo que hacen las personas cuando cierran la ventana? ¿Te imaginas que alguien que no conoces te observe desde lejos y te desee como a nadie en el mundo? ¿Observarías a alguien desde el balcón de tu casa y lo convertirías en el dueño de todos tus deseos y fantasías? ZOA: Él se fumó un cigarrillo reclinado contra la baranda mientras pasaba su mano por su despeinado cabello negro. Pensé en lo que daría por ver el color de sus ojos y perderme en su mirada. Verlo de esta manera me hizo imaginar, lo increíble que sería que él pudiera hacerme todo lo que leo en mis libros eróticos y mucho más. TRAVIS: Cierro mis manos con fuerza contra la baranda de mi terraza. Mis pantalones comienzan a incomodarme y sé que tendré un problema. No entiendo como esta chica puede hacer que me excite tanto. En mi vida, he visto y hecho de todo y no recuerdo haberme sentido alguna vez de esta manera por nadie, necesito perderme en su cuerpo, para sacarla de mi sistema. ARAMIS: Eres fascinante y me muero por poder estar dentro de ti, todo lo profundamente que tu cuerpo me acepte y luego hacerte explotar hasta que grites mi nombre. Sin pensarlo o esperarlo, Zoa se encuentra en medio de dos hombres perfectos y sexis, que la harán perder la cordura y algo más ... Un accidente, un triángulo amoroso y tres vidas entrelazadas. ¿Quién será el vencedor?
Leer más— Entonces ve a comprarme unas pruebas de embarazo y así lo sabemos ahora — Lila se vuelve a mirarme y levanta una ceja de manera graciosa.— ¿Ahora? Vas a casarte en menos de diez minutos — me dice mirando su fino reloj.— Pues no lo haré hasta que me haga esa estúpida prueba, Travis ya esperó lo mucho, que espere lo menos, ni que fuera a desflorarme, ya hemos quemado ese puente — Continúo enfurruñada.— Pobre de Travis, no sabe lo que se le viene pierna arriba. Creo que vi una farmacia aquí al lado — Lila sale corriendo como si se encontrara en una carrera de cuatrocientos metros en los juegos olímpicos y yo me quedo mirando mis uñas pintadas de un color natural y tengo que resistir la tentación de comérmelas una por una.— Hija, ya es hora — Mi padre entra al salón privado con una sonrisa en su rostro.Desde que acepté casarme con Travis, parece un niño viviendo una Navidad eterna.— Todavía no estoy lista, papá — le digo con voz baja.— ¿Cómo que no estás lista? Estás aquí vestida,
YO EN MODO: Ataque de pánico.— No logro entender cuál era la prisa — Lila se encuentra sentada frente a mí y me observa con una mirada aguda — ¿Estás segura de que no estás embarazada? — Niego con la cabeza y me trago de un solo golpe un Cosmopolitan que Lila tuvo a bien traerme.En este momento no me siento segura de nada, empiezo a preocuparme y si continúo de esta manera tendré que ir a ver a un médico, porque tal vez, podría tener una enfermedad terminal.Durante estas dos semanas después de la original propuesta de matrimonio de Travis, me he sentido cada vez más cansada y con sueño, además de que me mareo con facilidad y todavía no logro soportar el perfume de Lila que me produce náuseas.Aunado a mis malestares generales, mis problemas mentales empiezan a inquietarme, veo a Aramis por todas partes y de una manera intrépida e idiota, le dije a Travis que quería casarme lo más pronto posible y él, que no tiene un milímetro de pereza en su cuerpo, de inmediato separó una fecha par
Me siento confundido, estaba seguro de que iba a decir que sí, aunque la decisión la hubiese tomado cinco segundos antes de proponérselo.Sus padres y su extraña amiga me observan con una mirada de lástima y esto comienza a incomodarme, nadie puede sentir lástima por mí, miedo tal vez, pero nunca la puta emoción que estoy observando en la cara de todos los presentes en la mesa.La cara de Zoa parece un poema, ha abierto los ojos como si fuese un cervatillo asustado y ha empezado a pasear la mirada por todas partes en el restaurante, menos en mi dirección.Tengo claro el error que he cometido, la he sorprendido y puesto en evidencia y si he aprendido a conocer bien a Zoa, está claro que no fue un acierto pedirle matrimonio de esta manera y mucho menos frente a su madre a la que al parecer detesta.¡Maldición! ¡He sido un imbécil!— ¡Vamos! — Me pongo de pie y tomo a Zoa de la mano, obligándola a levantarse — Enseguida volvemos. — Me alejo de la mesa con paso largo y rápido, la mano de
Travis— No quiero, todavía soy muy joven y tengo muchas cosas que descubrir antes de perder mi libertad. — Me muerdo el labio inferior y cubro mi boca con mi mano, estoy a punto de explotar de la risa, algo que no estoy acostumbrado a hacer.Zoa ha llegado corriendo como una posesa, seguida por su eterna amiga Lila, y ha empezado a hablar de libertad y no sé de qué otras cosas, sin que ni sus padres, ni yo pudiésemos detenerla.— Te dije que le había faltado algo de oxígeno al nacer — explica la madre de Zoa, una hermosa mujer de cabello rojizo, igual que el de su hija, con mucha clase.— ¿Por eso no tiene amigas? — acota Lila, que se encuentra de pie a mi lado.— Por eso solo te tengo a ti de amiga, has descubierto mi secreto — Escondo una sonrisa y trato de llamar la atención de Zoa, algo que por supuesto no logro.— Hija mía, me alegra que llegaras, toma asiento al lado de Travis. Lila, igual tú, siéntate aquí a mi lado — el señor Bellerose logra centrar a las chicas y que se sient
¡Me estoy ahogando y esto es un desastre!— Lila, ayúdame. Me estoy ahogando — susurro y siento cómo mis ojos se llenan de lágrimas y mi garganta se irrita y me arde de manera impresionante.— ¿Nunca habías fumado? — Lila pregunta sin inmutarse, mientras yo continúo tosiendo.A veces no estoy segura de que sea mi mejor amiga o mi mejor enemiga.Eros, sin decir una palabra, me entrega un vaso con un líquido que trago sin pensarlo; necesito aliviar mi garganta.Enseguida vuelvo a toser al sentir el líquido ardiente como el fuego, quemando mi garganta e incinerando mis cuerdas vocales.Escupo sin pensarlo y observo cómo toda la bebida impacta en la hermosa cara de mi mejor enemiga, amiga, mejor dicho: amiga-enemiga.¡Cómo sea! La cara de la pobre Lila parece un poema de mala calidad.— Voy a matarte — dice apretando los dientes.— Soy… Soy… jefa. — No logro hablar de manera adecuada.Eros, en dos eficientes mov
YO EN MODO: … Puntos suspensivos.Había escuchado hablar de la amalgama de emociones, del coctel molotov, de sentimientos encontrados que se pueden formar en segundos, pero hasta este momento no había experimentado este tipo de sensaciones.Me palpita la cabeza y lo peor es que no sé si se debe al orgasmo que Aramis acaba de provocarme con sus dedos y que todavía se desliza por mi piel y se acumula en mi vientre o a la sensación de que soy la peor persona del mundo. ¿Por qué no existe un repelente contra exnovios? O al menos instrucciones de supervivencia básica cuando te enfrentas a tu ex gigoló, masculino y con un cuerpo de muerte, en un club nocturno lleno de sexo y erotismo.¡Maldición! Estoy perdiendo los estribos y si no me calmo, en cinco segundos empezaré a gritar.Intento centrarme y salir de este lugar; me vuelvo a mirar a mi alrededor y me quedo con la boca abierta al ver a un hombre sosteniendo a una chica que se encuentra pegada a su pecho. La mano del hombre tira de su
Último capítulo