Me siento confundido, estaba seguro de que iba a decir que sí, aunque la decisión la hubiese tomado cinco segundos antes de proponérselo.
Sus padres y su extraña amiga me observan con una mirada de lástima y esto comienza a incomodarme, nadie puede sentir lástima por mí, miedo tal vez, pero nunca la puta emoción que estoy observando en la cara de todos los presentes en la mesa.
La cara de Zoa parece un poema, ha abierto los ojos como si fuese un cervatillo asustado y ha empezado a pasear la mir