**SANTIAGO**
Me despierto antes de que suene la alarma. No fue el sonido lo que me trajo de regreso, fue la ansiedad. Llevo un buen rato mirando el techo, sin moverme, sin atreverme siquiera a cerrar los ojos otra vez. Cuando al fin giro la cabeza hacia el reloj, veo los números rojos marcando las seis y veinte. Pero mi cuerpo, terco como siempre, ya lo sabía.
Me siento al borde de la cama. Paso las manos por mi rostro, intentando arrancarme el cansancio, la frustración, todo. Respiro hondo. No