Capítulo 6. Falsa realidad
La puerta de la habitación se cerró con un golpe seco, aislando el ruido del mundo exterior y dejando solo el sonido de dos respiraciones agitadas en la penumbra. No hubo palabras, no hacían falta; la tensión acumulada durante semanas se había roto en el instante en que sus miradas se cruzaron en el umbral.
Valeria dio un paso al frente, y Damián no esperó un segundo más. La atrapó por la cintura con la urgencia del hombre que ha pasado demasiadas noches en vela conteniendo el deseo. Sus manos,