Capítulo 2

Mariana Carbajal

Lo siento antes de verlo: un peso distinto entre las miradas que me siguen. Y entonces lo encuentro. Cerca del escenario, un hombre que no me suelta con los ojos. No pestañea. No vacila.

Su atención se clava en mi rostro y algo dentro de mí se enciende. Hay una familiaridad que no sé explicar, como si esa mirada la hubiera encontrado antes, en otra vida… o en otro tiempo.

Continúo con la coreografía, pero ya no bailo para el público. Bailo para él.

Lo sé, es una locura: no lo conozco. O… creo que no lo conozco. Sin embargo, el antifaz blanco con detalles negros que cubre parte de su rostro no me impide sentir que hay algo distinto en él. Algo que me provoca seguir el ritmo solo para que sus ojos no me dejen de mirar.

Con cada giro, cada movimiento, lo estudio. Lo veo morderse el labio, y una oleada extraña de calor me recorre el vientre. No suelo coquetear con un espectador… pero su mirada me arrastra, me desafía, me invita.

La última vez que un hombre me miró así, terminé rota. Era joven. Ingenua. Y estaba enamorada de mi mejor amigo.

Denn…

¿Por qué no eres tú?

Su rostro —mezcla de un recuerdo dulce y una herida vieja— se filtra en mi mente. Lo veo como cuando éramos adolescentes, antes de que se marchara a Inglaterra. Desde entonces me he castigado imaginando cómo gasta sus vacaciones… y con quién.

Denn Stuart

Mi Mariana…

Mi mirada se aferra a su rostro, aunque el antifaz intente ocultarla. No me engaña: es ella. La misma que fue mi refugio y mi tormenta. Mi pasado, mi presente… y, quiera o no, mi futuro.

La que, con una sonrisa, me levantaba hasta el cielo… y, con la misma facilidad, me hacía caer en el infierno.

La que robó mi corazón cuando tenía quince años y nunca lo devolvió.

Quiero pensar que mi necesidad de tenerla cerca me hace imaginarla bajo esa apariencia, pero sé que no es un espejismo: la reconocería siempre, aun el mundo entero conspirara para esconderla de mí.

Aprieto los puños. La mandíbula, tensa preguntándome.

¿Por qué está aquí?

¿Cómo llegó a este lugar?

¿Son mis ojos los que me mienten… o es ella quien me está ocultando una verdad que no quiero descubrir?

Sus padres saben sobre esto… No. Los conozco demasiado bien. Tan rectos, tan orgullosos. Jamás permitirían esto.

Pero ahí está: sobre un escenario, con poca ropa, frente a miradas que la devoran. Miradas de hombres que la desean de un modo que me quema por dentro.

Muerdo mi labio inferior. El antifaz no es suficiente para protegerme de esa mirada que, aun velada, me atrapa. Me ata. Me desarma. Siento algo nuevo en el estómago, una presión incómoda, casi dolorosa, mientras el murmullo del público se mezcla con el ritmo de la música.

Respira, Denn… respira…

Me repito, como si las palabras pudieran evitar que suba a ese escenario, la tome por la cintura y la arranque de allí… solo para reclamarla como mía.

La música se apaga, pero mi respiración no.

Mariana desaparece entre las sombras detrás del telón y, sin pensarlo, me abro paso entre la gente. La atmósfera aquí dentro está saturada de perfume elegante y miradas que no saben lo que tienen delante.

No me importa si alguien me detiene.

No me importa si este no es mi lugar.

Llego al pasillo estrecho que lleva a los camerinos y la veo, dándole la espalda al mundo, recogiendo su cabello frente a un espejo. La luz es pobre, apenas un par de bombillas amarillentas que tiñen su piel de un tono cálido.

—Mariana… —mi voz se rompe en su nombre.

Ella se tensa. Sus manos se detienen a medio gesto. Muy despacio, gira hacia mí.

El antifaz sigue ahí, pero sus ojos… sus ojos me atraviesan como hace años no lo hacían.

—¿Denn? —pregunta, y no sé si es sorpresa, miedo o enojo lo que escucho en su voz. Quizás todo.

Quiero acercarme, pero algo en su mirada me advierte que un solo paso en falso y ella huirá.

—¿Qué haces aquí? —continúa, y esa pregunta suena como si quisiera arrojarme fuera y, al mismo tiempo, saber por qué diablos aparecí en su vida de esta manera.

—Buscándote —respondo, y sé que la verdad no es suficiente para explicar todo lo que siento.

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