Mariana Carbajal
No tengo porque avergonzarme no hago nada malo pero los mojigatos existen más de los que pensaba dentro de esta empresa a pesar de todo el murmullo crecía cuando una voz firme, profunda, se elevó por encima de todas.
—Apaguen eso. Ahora.
No fue un grito. No lo necesitó. La autoridad en ese tono hizo que varias cabezas se giraran al mismo tiempo.
Reconocí la voz antes incluso de verlo.
Denn.
Avanzó entre las mesas con pasos decididos, el rostro tenso, los ojos oscuros fijos en l