Mundo de ficçãoIniciar sessãoTras años de ausencia, Denn regresa de Inglaterra no solo para tomar su lugar en la empresa de arquitectura de su padre, sino para enfrentar los errores que dejó atrás. El más grande de ellos: haber dejado a Mariana, su gran amor, sin explicaciones ni promesas. Ella ha aprendido a vivir sin él, pero su regreso reabre heridas que nunca cerraron del todo. Entre recuerdos, reproches y sentimientos aún latentes, Denn deberá demostrar que algunas segundas oportunidades sí valen la pena... aunque el tiempo y el orgullo jueguen en su contra.
Ler maisWashington D.C
Denn Stuart
Detengo completamente la marcha de mi automóvil frente a las gradas de la iglesia donde este día se celebra su boda la mujer que amo esta por casarse con otro hombre. Antes de salir del automóvil veo mi rostro en el retrovisor apenas me reconozco mientras desato la corbata que comienza a asfixiarme el hombre que me devuelve la mirada entrecierra sus ojos nada me hará retroceder es una decisión tomada. La corbata sale de mi cuello finalmente la arrojo con furia contenida sobre el asiento del copiloto para luego salir del automóvil golpeando la puerta.
—Señor no puede dejar su carro en la entrada ¡Por favor retírelo! De lo contrario llamare a la policía.
Me aborda un hombre de saco que estoy seguro pertenece al personal de seguridad de Maximiliano Carbajal sin darle importancia me dirijo con paso firme hacia las gradas ignorándolo puedo escucharlo tras mis pasos, mientras continúa insistiendo que mueva mi automóvil, pero simplemente no me importa.
Mis pulmones queman por el esfuerzo que hago al subir por las gradas prácticamente sin respirar al llegar dos enormes puertas de madera cortan mis pasos coloco las palmas de mis manos en ambas empujando con fuerza para abrirlas de par en par llamando la atención de todos los invitados a esta farsa.
—Fabio Montes aceptas a Mariana Carbajal como tu esposa —Pregunta el sacerdote ante el pulpito mientras mi corazón se estruja haciendo que detenga mis pasos en el umbral de la iglesia teniendo una perfecta visión de ella con su hermoso cabello caoba cubierto por un fino velo blanco.
—Si acepto —Responde el mencionado novio.
—Mariana Carbajal aceptas a Fabio Montes como tu esposo —Dice el sacerdote dirigiéndose a ella.
Por un solo momento espero escuchar una negativa de su parte esperanzado por el silencio que guarda sin embargo después de unos minutos agónicos ella finalmente responde en voz alta su respuesta clavando un puñal en mi corazón que se retuerce lentamente causándome un gran dolor.
—Si acepto ser su esposa —Sus palabras se repiten en mi cabeza una y otra vez como una mala tonada.
Sin poder creer lo que escucho niego con mi cabeza mientras en mis labios se dibuja una sonrisa que no augura nada bueno. Ella no puede aceptar ser su esposa eso me descoloca por unos segundos hasta que escucho nuevamente la intervención del padre.
—Ambos han llegado por un acuerdo mutuo para unir sus vidas sin la intervención de terceros por lo que si no existe ningún inconveniente que impida esta unión y de haberla que hable ahora o guarde silencio para siempre.
Carraspeo aclarando mi garganta desatando el nudo que la oprime atrayendo nuevamente la atención de los presentes incluido del padre que me estudia esperando lo que tengo por decir con paso firme sigo mi dirección al pulpito sin detenerme mientras grito a todo pulmón.
—¡Mi nombre es Damián Stuart! Y me opongo a esa unión ¡Porque esa mujer solo me ama a mí!
Las murmuraciones se elevan a nuestro alrededor todos están alborotados ante mi declaración.
—¡Qué demonios estas diciendo infeliz! —Dice Fabio volviendo su rostro en mi dirección.
—Escuchaste perfectamente esa mujer no puede casarse contigo —Repito claramente mis palabras para que no exista ninguna duda —Porque soy el único hombre a quien puede amar…
Es entonces cuando Mariana se vuelve para enfrentarme negando.
—Denn ¡pero! ¿qué estás haciendo? por favor, detente —Dice clavando su mirada en mi rostro —No interrumpas mi boda márchate.
Pero esas simples palabras se abren paso en mi pecho como una daga incandescente cortando tan profundamente lo que desata en mi interior una tormenta. Corto en unas cuantas zancadas la distancia que me separa de ella tomándola sin ninguna delicadeza de su brazo alejándola del novio obligándola verme directamente a los ojos.
—Sabes que es cierto soy el único hombre a quien amas Mariana Carbajal—Ella comienza a negar luchando por soltarse de mi agarre, pero me niego a permitírselo —Aunque insistas en negarlo nada cambiara. Sabes que soy el único hombre en tú corazón —Consiente de mis acciones arrastro a la novia contra mi cuerpo —Aunque luches por negarlo te conozco sé que me amas de lo contrario no hubieras permitido que te hiciera mía.
Todos los presentes se alarman nuevamente con mis declaraciones mientras Fabio me amenaza con acabar con mi vida por tocar a su mujer.
—Ella no es tú mujer —Digo retándolo con mi mirada decirme lo contrario —Esta mujer solo me pertenece a mi quedo claro idiota.
Mariana comienza a temblar luchando contra mi agarre su frente se frunce con un lindo ceño entre mis brazos reconozco las señales probablemente busque golpearme, pero hace mucho tiempo deje de ser el niño quien podía dominar. Ahora ella es tan pequeñita frente a mis casi dos metros de estatura que no es un rival para mí por lo que la supero en fuerza. Ejerzo más presión a su alrededor evitando cualquier intento de agresión de su parte para conseguir salir de mis brazos.
—¡Suelta a mi esposa! ¡Ahora mismo Denn Stuart! —Ruge Fabio en un momento en el cual el hombre había quedado en segundo plano recordándome en donde estamos.
—¡Ella no es tu esposa y no lo será nunca! ¡Porque Mariana solo tendrá un hombre en su vida y ese soy Yo nadie más! —En un solo movimiento me inclino llevando el suave cuerpo de Mariana sobre mi hombro retando a Fabio llevarme la contraria el hombre tiene toda la intensión de enfrentarme, pero la intervención de mi primo Patrick se lo impide.
En vista que nadie se atreve intervenir me vuelvo hacia la puerta cargando sobre mis hombros a la novia antes de salir noto a mis padres junto a mi hermana tratando de controlar a Maximiliano Carbajal y a su familia quien se muestra furioso con toda la situación.
Antes de salir de la iglesia cruzo una última mirada con mi padre quien corresponde mi mirada con un asentimiento dándome su bendición.
Denn StuartMariana...El miedo, la furia, su voz, los disparos... Todo se reproduce una y otra vez en mi mente, como un eco imposible de silenciar.En todo momento permanecí semiinconsciente, atrapado entre la oscuridad y breves instantes de lucidez escuchaba voces a la distancia. Sentía el dolor. Intentaba despertar por completo, moverme, hacer algo… pero mi cuerpo simplemente no respondía.Y aun así, incluso en ese estado, había algo que me aterrorizaba más que mi propia situación.Mariana.Temía que Helen le hiciera daño temía abrir los ojos y descubrir que, por mi culpa, esa mujer había puesto una mano sobre ella.Porque la conozco. Conozco su obsesión. Su locura. Por sentirse rechazada por mi padre al casarse con mi madre eso termino en convertirla en lo que es ahora.Pero también conozco a mi esposa ella no se rendiría lo sabía Mariana iría por mí.Sin importar el peligro.Sin importar las consecuencias.Sin importar quién intentara detenerla.Y esa certeza... Lejos de tranquil
Mariana Carbajal —¿Cómo se te ocurrió hacer semejante locura? —respira con dificultad mientras me envuelve entre sus cálidos brazos—. No vuelvas a exponerte de esa manera. —Mamá... —No, Mariana —me interrumpe de inmediato—. Estás embarazada. También debes pensar en tus hijos y en tu propia seguridad. —Se trataba de Denn... —Lo sé, hija, pero... Se queda en silencio, incapaz de expresar aquello que claramente ronda por su mente. Luego su expresión cambia. Alza la mirada hacia tía Eliza y sus ojos se endurecen. —Eliza —dice con severidad—, ¿por qué la secundaste? Eliza suspira antes de responder, manteniendo la calma ante su evidente molestia. —Alicia, nadie habría logrado detenerla. Iba a hacerlo de cualquier manera... así que decidí ir con ella. El silencio que sigue pesa más que cualquier discusión esta vez no solo había estado en juego la vida de Denn. También la mía. Y la de mis hijos la tensión en el ambiente se vuelve casi imposible de soportar. —¿Qué sea la primera y
Mariana Carbajal—Está bien. Salvo por algunos golpes y la sustancia que utilizaron para mantenerlo bajo control, estará mejor en unas horas, cuando su organismo la elimine por completo —dice Gregory con calma mientras evalúa a Denn sobre la camilla.Suelto un suspiro que no sabía que estaba conteniendo.—Gracias...—¿Mariana? —duda un momento antes de continuar—. Me enteré de que Eliza y tú fueron por Denn.En su voz no percibo desaprobación, pero sí una evidente preocupación. Bajo la mirada por unos segundos antes de responder.—Fue... una experiencia difícil.Gregory asiente, comprendiendo más de lo que digo.—Lo imagino. Pero también es necesario revisarte a ti. Llamé a tu ginecóloga; ella se encargará de asegurarse de que todo esté en orden.Mis ojos se elevan de inmediato hacia él.—Gregory...Después de todo lo ocurrido, en medio del miedo, los disparos y la desesperación... había olvidado por completo que ya no solo debía preocuparme por mí.—Sé que tus acciones fueron impulsa
Demian Stuart Cary se aferra con más fuerza a mi cuello, negándose a separarse de mí ni un solo segundo.—Pensé que no vendrías papá —susurra con la voz quebrada.Aquellas palabras me atraviesan el pecho mi hija no es frágil pero esta situación la sobrepaso.—Siempre voy a encontrarte, princesa —respondo apartando suavemente el cabello de su rostro—. Nadie volverá a hacerte daño, ni ti o tú hermano.La pequeña asiente intentando contener el llanto haciéndose la fuerte Jonathan permanece cerca de la puerta dándonos espacio mientras habla por el comunicador con el equipo de seguridad.Mi mirada vuelve a Abba, aunque intenta mantenerse firme, puedo notar el agotamiento en su expresión. Está pálida, nerviosa… asustada.—¿Te lastimaron?Ella niega rápidamente.—No… estoy bien.Pero es evidente que no lo está.—Tu padre viene en camino ya le informaron que se reúna con nosotros en el hospital —le informo—. Pronto podrás irte a casa.Los ojos de la joven se humedecen de inmediato.—Caty… ¿e
Último capítulo