El sonido de la puerta principal de la mansión Bourth al cerrarse detrás de él resonó como un disparo en el silencio opresivo. La elegancia del vestíbulo, antes un testimonio de su poder, ahora se sentía como un mausoleo. Y entonces, los vio.
Abraham y Renata estaban en lo alto de la escalera, asomándose desde detrás de las piernas de una niñera. No corrieron hacia él. Sus pequeños rostros, pálidos y serios, lo observaban con una cautela que le partió el alma. Renata escondió la cara en el vest