Cuatro meses. Cuatro largos meses en los que el nombre de Montresaa se había convertido en sinónimo de caos en los círculos más oscuros de Europa. La alianza entre la tormenta perfecta de Enzo Bourth y la fría estrategia de los Leones Rojos había sido devastadora. Los Salvetti, otrora amos y señores, estaban acorralados, sus Halcones de Acero diezmados y su territorio reducido a escombros humeantes y calles fantasma. Pero la victoria final, la única que importaba, seguía siendo un fantasma. Sin