Las risas volvieron a llenar la sala después de las bromas sobre Enzo y su “suerte” con Amatista. La tensión de los días anteriores parecía disiparse en el aire, y por primera vez en mucho tiempo, la atmósfera no estaba cargada de estrategias o amenazas veladas.
—Vaya, Bourth —comentó Facundo con una sonrisa burlona—. No pensé que llegaríamos a ver el día en que serías el hombre rescatado en la historia.
—Sí, siempre fuiste el que jodía a los demás —añadió Eugenio, negando con la cabeza—. Y aho