Un mes había transcurrido desde la última vez que Amatista y Enzo compartieron espacio. La distancia entre ambos parecía un abismo, aunque en la mente de ambos aún resonaban los recuerdos de aquel encuentro. Amatista, con determinación, había volcado toda su energía en el lanzamiento de Lune, su nueva empresa de joyería. Había tomado una decisión estratégica: mantener su anonimato como rostro detrás de los diseños para crear un halo de misterio alrededor de la marca.
El salón donde tendría luga