ELENA
—Damián e Isabella están aquí.
No me sorprendió.
Había considerado esa posibilidad durante el camino, la había imaginado incluso, pero escucharla en voz alta tuvo un efecto distinto, más concreto, más inmediato. Aun así, no permití que se reflejara en mi expresión.
—Lo suponía —respondí, sosteniendo su mirada.
Ezequiel esbozó una leve sonrisa, de esas que parecían decir más de lo que mostraban.
—Entonces te vendrá bien saber que justo íbamos a cenar. Quería hacer algo… para recibirla.
Fru