ISABELLA
No recuerdo cuándo fue la última vez que dormí una noche completa. Quizá antes de la maratón. Quizá antes del hospital. Quizá antes de descubrir que estaba embarazada. O quizá antes de descubrir que Damián era mi hermano. Todo había ocurrido tan rápido que los días se mezclaban unos con otros hasta convertirse en una sola masa gris de dolor, abogados, llamadas, titulares y silencios.
Sobre todo silencios.
Porque lo peor de todo no era Sarah. Ni la empresa. Ni siquiera mi padre en prisi