ISABELLA
Me alejé de inmediato mientras él caminaba hacia la puerta con una tranquilidad casi preocupante, y yo avancé a zancadas hacia una de las cabinas, cerrando la puerta detrás de mí y poniendo el seguro con urgencia, como si alguien fuera a perseguirme hasta ahí dentro para confrontarme por lo que acababa de pasar, o mejor dicho, por lo que Damián había hecho, porque yo no había hecho nada, absolutamente nada, todo era culpa suya, de esa facilidad absurda que tenía para arrastrarme a sus