ISABELLA
—No esperaba encontrarte aquí.
—Yo tampoco —respondió Damián.
Entonces giró apenas hacia mí.
—Isabella, ella es Sara.
La mujer me miró con amabilidad, esperando.
—Sara, ella es Isabella... una amiga.
Una amiga.
La palabra me cayó peor de lo que debía. Tal vez porque hacía apenas unos minutos me estaba besando en un baño como si esa categoría nos quedara pequeña, o porque, antes de que ella apareciera, habíamos terminado hablando de cosas tan absurdas como matrimonio e hijos.
Aun así, s