DAMIAN
Desperté antes que Isabella.
Durante unos segundos permanecí inmóvil, mirando el techo de mi habitación mientras intentaba recordar en qué momento exacto la noche anterior había dejado de ser un desastre para convertirse en algo parecido a una tregua. Luego sentí el peso cálido de su cuerpo sobre el mío, su respiración tranquila contra mi pecho.
Bajé la mirada hacia ella.
Dormía profundamente, con el rostro relajado y el cabello desordenado sobre mi piel. Hacía meses que no despertábamos