ISABELLA
No recuerdo quién dio el primer paso. Quizá fui yo, quizá fue Damian, quizá ninguno de los dos. Después de todo lo que había pasado aquella noche, después de las lágrimas, la pelea, los papeles y el miedo, dejó de importar. Lo único que sabía era que seguíamos de pie en medio de aquella habitación destrozada, rodeados por los restos del divorcio que acababa de romper y por todas las preguntas que seguían sin respuesta. Pero por una vez no quería respuestas, solo quería que dejara de d