ISABELLA
]Sin darme cuenta llegó el día de la carrera.
Llegué al punto de encuentro mucho antes de la hora prevista, consciente de lo absurdo que resultaba porque llevaba días repitiéndome que Damián no aparecería, que probablemente ya estaba preparando su viaje a España o que incluso podía haberse marchado antes, pero aun así mis ojos recorrían el lugar una y otra vez buscando una silueta imposible entre los cientos de corredores que calentaban, estiraban o conversaban mientras aguardaban la s