ISABELLA
-Papá.
Solo eran dos sílabas, pero salieron cargadas de tensión.
-Mi niña, mi hija preciosa. Llamaba para felicitarte.
-¿Felicitarme? -no lo entendí de inmediato; no me había parado a pensar en lo conveniente que todo este asunto del matrimonio era para mi padre.
-Por tu compromiso con Damián Villalobos. Después de que rompiste con Alessandro, creí que era el fin para ti.
Recordé su insistencia para que lo buscara y le rogara perdón. ¿Rogarle perdón yo, cuando era él quien me había tra