DAMIAN
Después de lo que pasó con la madre de Isabella necesitaba aire. No fue una escena escandalosa ni nada por el estilo, pero fue incómoda. Esa mujer no levantó la voz en ningún momento, y aun así logró hacerme sentir evaluado como si estuviera solicitando un crédito y no la mano de su hija. Salí del edificio con la sensación de que, hiciera lo que hiciera, ya había decidido que no le gustaba.
En el auto llamé a mi asistente y le pedí que averiguara dónde estaba el padre. Si la madre había