ISABELLA
Las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas y no intenté detenerlas. Ni siquiera estaba segura de por qué estaba llorando más en aquel momento: si por los papeles, por la pelea, por haber visto a Damian golpear a Nico como un hombre fuera de control o porque, después de meses intentando entenderlo, seguía sin tener idea de quién era realmente el hombre que tenía delante.
Sostuve los documentos entre las manos. Todavía me temblaban los dedos.
La habitación estaba en silencio, un silen