Los pasos de Calia la llevaron esta vez hasta el invernadero, donde Aleckey ayudaba a la señora Liora a revivir algunas plantas con su poder. Lo observó darle vida nuevamente a las flores marchitas; no esperaba verlo hacer algo de jardinería.
—Señora —la primera en verla fue Liora, quien hizo una leve reverencia.
Aleckey sacudió la tierra de sus manos antes de posar su mirada en su luna, quien todavía vestía la ropa de entrenamiento.
—Hola, Liora —saludó con una sonrisa.
—Gracias, alfa, por res