El rostro de Calia descansaba sobre el torso de Aleckey. Estaban envueltos en una fina capa de piel de cordero, ambos sumidos en sus propios pensamientos, satisfechos y en paz. Ella, olvidando su venganza por un momento; él, sintiéndose en armonía tal y como esperaba con su luna.
—Quiero visitar a Aria —susurró Calia, rompiendo el silencio.
Aleckey permaneció callado unos segundos hasta que ella se apoyó sobre sus codos para buscar su mirada en busca de una respuesta.
—Mi relación con Dimitri n