—¿Qué ocurre, Aleckey? —preguntó Darren, siempre directo, cruzándose de brazos mientras se apoyaba en la pared.
La sala privada donde Aleckey se reunía con sus betas en el último piso de la torre de Elyra estaba hecha de piedra oscura y cristal reforzado, una combinación antigua y moderna que representaba bien el estilo de esa manada. Nadie más que ellos tenía acceso allí. Nadie más que ellos estaba lo suficientemente cerca del rey como para escuchar lo que diría a continuación.
Asher fue el úl