Después de ese primer café, no fue raro volver a ver a Fernando en los pasillos. Siempre con la excusa perfecta: una consulta, un informe, un dato que “prefería revisar contigo, Clara, antes de llevarlo al directorio”.
Y Clara, en lugar de mantener distancia, empezó a jugar su propio juego.
—¿Entonces Gonzalo no aprobó tu propuesta de reforma en la cadena de suministro? —preguntó una mañana, con tono casual, mientras hojeaba un informe que Fernando le había pasado.
—No solo no la aprobó, ni siq