El eco de los latidos del monitor aún resonaba en sus oídos mientras caminaban por la calle adoquinada del pueblo, con Gonzalo a su lado. El control había ido bien. El médico había sonreído al ver la evolución del bebé, y Clara, por primera vez en semanas, sentía que podía respirar un poco más tranquila.
—¿Te das cuenta de que tu hijo ya tiene más fotos que yo en toda mi infancia? —dijo Gonzalo, mirando la ecografía que Clara llevaba en una carpetita.
—Eso es porque tú naciste antes de que exis