El coche elegante de don Rafael había estacionado frente a la casa de Clara. El chófer descendió y le entregó una nota. Ella la leyó y él le dijo que no se iría hasta que ella acepte acompañarlo, le pidió que le colabore o perdería el trabajo. Ella sabía que la estaban manipulando, pero también había decidido que dejaría de escapar a la decisión que debía tomar y ya sabía cual era, por lo que le informó a su abuela que se iba, le pidió que avise a sus padres que por la tarde estaría de regreso.