Me desperté sintiéndome extraña, con un malestar que no sabía muy bien cómo describir. Era un martes normal y soleado, pero mi cuerpo parecía estar en desacuerdo con la normalidad del día. Había decidido pedir el día libre; apenas había trabajado un par de días seguidos y necesitaba descansar. Él estaba trabajando, y yo me había quedado sola en su casa con el cachorro, intentando acomodarme y comprender lo que sentía.
Me incorporé lentamente, notando un dolor sordo en el pecho y un leve mareo q