~Perspectiva de Adrián~
Abrí la puerta de casa y un silencio extraño me dio la bienvenida. No era el silencio habitual; era un silencio lleno de pensamientos, de tensión contenida. El cachorro estaba ahí, corriendo hacia mí un instante, ladrando feliz, y luego volvió a su rincón. Yo dejé el abrigo colgado y me quité los zapatos, notando que algo en el aire había cambiado, aunque no podía decir qué.
Me dirigí hacia la cocina, y allí la vi. Lara estaba sentada en la silla, encorvada ligeramente,