Capítulo 89. Si yo no fuera su empleado
El celular vibró.
No el sonido suave de una notificación inútil, no el eco ansioso que esperaba que fuera ella.
Era un mensaje nuevo. Corto y preciso.
Eleonor Valentini: Perfecto. Personalmente retiraré la copia correspondiente. Envíeme la dirección. Llego en una hora.
Sentí el pulso clavarse en la garganta.
Tragué saliva, tipeé la dirección con manos que todavía no terminaban de temblar.
Leandro: Serrano 823, depto 803, y la envié.
No pasaron treinta segundos antes de que apareciera el visto.