Capítulo 60. Nada iba a ser igual
Apenas dejó mis cosas en mi lugar, me invitaron aunarme a la reunión.
Ella estaba ahí.
Al fondo, junto a la sala de reuniones, revisando algo con el equipo de arquitectura.
Más sexy que nunca y tan inalcanzable.
Exactamente como el primer día.
Pero ya no era lo mismo.
Porque ahora sabía cómo latía su corazón cuando se asustaba.
Cómo olía su piel después del vino.
Cómo sonaba su voz cuando decía mi nombre sin intención de hacerlo.
Y eso lo cambiaba todo.
—Míralo, volvió el desaparecido —dijo Val