Capítulo 61. Quédate
Ella se quedó quieta, con la mano todavía sobre la manilla.
No se giró enseguida. Solo bajó la mirada, como si necesitara ordenar algo dentro de sí.
Podía verla debatirse.
La cabeza le decía que no, que irse era lo correcto, que lo nuestro debía ir con cautela.
Pero el cuerpo… el cuerpo no parecía tan convencido.
Al final, ganó el “no”, o eso pensé.
Porque soltó un suspiro y dio un paso hacia afuera.
Pero se detuvo.
Giró despacio, volvió a entrar y cerró la puerta con suavidad.
Sin mirarme.
Dej