Mundo ficciónIniciar sesiónDurante los días siguientes no ocurrió nada que pudiera señalarse como un hito.
Y aun así, todo seguía moviéndose.La vida con Elena no avanzaba por empujones, sino por acumulación.
Por gestos pequeños que, al repetirse, iban creando una forma.Desayunos compartidos sin planificación previa.
Mensajes a media mañana que no pedían respuesta inmediata.Silencios cómodos al final del día, cuando ya no había nada que contar y tampoco hacía falta.Una noche me di cuenta de que estaba regando sus plantas sin haberlo pensado.
Otra, de que ella había ordenado mis libros por tema, no por tamaño, como yo hacía siempre.No eran invasiones, eran ajustes.
Y lo curioso era que ninguno de los dos parecía notar cuándo ocurrían.
Un sábado por la mañana, Elena se despertó







