Capítulo 116. Como si fuera una jodida broma
Desperté con una sensación amarga en la boca.
No fue inmediata la conciencia de qué había pasado. Durante unos segundos seguí atrapado en ese espacio blando y confuso donde el sueño todavía se resiste a soltar el cuerpo. Tenía el pecho apretado, como si algo se hubiera expandido demasiado rápido y ahora no supiera cómo volver a su tamaño normal.
Como si fuera una jodida broma, había soñado con Ginevra.
No un sueño fragmentado ni caótico, de esos que se disuelven al abrir los ojos. No. Había sid