La mañana despierta envuelta en un silencio cálido.
Afuera, el cielo está cubierto de nubes perladas que se mueven lentamente, como si el tiempo también quisiera ir con cuidado.
Ethan abre los ojos con lentitud, como si tuviera miedo de encontrar vacía la mitad de la cama. Pero Clara está allí, dormida, respirando acompasadamente, con el cabello extendido como una corona oscura sobre la almohada.
Su presencia lo serena y, al mismo tiempo, le recuerda la figura que vio anoche en la cocina.
Se