Mundo ficciónIniciar sesiónNo hay peor situación que ser la esposa de un hombre solo por un error de tu padre. A pesar que te protegió e hizo todo por mantenerte lejos de Alejandro, este pudo encontrarte antes de llegar a el y hacerlo pagar por sus errores.
Leer másZara El reloj marcaba a las 11:45 cuando escuché pasos acercarse al otro lado de la puerta estaba sentada en el borde del sofá con la bata blanca de baño ajustada a la cintura el cabello a un húmedo cayendo en ondas sobre mis hombros me habían dicho que vendrían a peinarme y maquillarme como si fuera un maniquí más que necesitaba presentación, pero no era eso lo que realmente me tenía inquieta estaba esperando a la mujer que según él ama de llaves sería la encargada de diseñar y armar un guardarropa completamente nuevo para mí desde cero. Con cada prenda, cada tela, cada detalle, seleccionado según sus criterios o peor los de Alejandro!!! la sola idea me revolvía el estómago no por vanidad sino porque cada nuevo cambio que él imponía me hacía sentir más atrapada en una vida que no pedí ni soñé. No me sentía parte de esa habitación ni de esa mansión, esa mujer que vendría fuera quien fuera marcaría el inicio de otro paso hacia una versión de mí que todavía no decidía si quería ser
y cada día me repetía a mí misma como un mantra desesperado y como un escudo protector contra la desesperación que no necesitaba a nadie para salir a flote para sobrevivir. Mucho menos a él mi carcelero, la empleada encargada de su nuevo guardarropa debería llegar en cualquier momento añadió la mujer consultando su reloj de pulsera con el ceño fruncido denotando impaciencia su rostro severo carente de calidez No mostraba ni un ápice de simpatía de comprensión. _Ya debería estar aquí!!! levantó la mirada hacia mí con esa actitud que tenían todos en esta casa esa mezcla inquietante de cortesía forzada y control absoluto como si fueran robots programados para obedecer. _La comida se sirve a las 2 en punto, la cocinera llegará alrededor del mediodía para preparar su menú personal siguiendo indicaciones del señor. _Alguien del personal vendrá por usted para escoltarla al Gran comedor una vez que esté lista alrededor de 10 minutos antes de la hora indicada informó con un tono imper
Por más que puse todo mi empeño en mantenerme alejada del personal de servicio fue una batalla perdida desde el principio, parecía que la propia ama de llaves de Alejandro una mujer imponente y de modales estrictos había dado instrucciones sumamente precisas e inamovibles un equipo de mujeres expertas en su labor debía recoger absolutamente todas mis pertenencias hasta el último objeto personal y trasladarlas sin excepción a la habitación conyugal. Protesta en numerosas ocasiones elevando mi voz con una mezcla de frustración y desesperación, me negué con firmeza a cooperar insistiendo en que no era necesario. Este cambio sin embargo ella apenas me dedicó una mirada glacial una expresión fría cargada de desaprobación silenciosa como Sí mi resistencia mi angustia fuera simplemente una molestia menor un pequeño inconveniente en sus planes meticulosamente trazados. La sola idea de compartir habitación oficialmente con mi esposo ese título que me quemaba en la lengua me revolvía el estóma
Alejandro La casa estaba inusualmente silenciosa para ser tan temprano el sol apenas se filtraba por las ventanas altas del comedor iluminando con matices dorados la madera pulida de la mesa principal. Ell café humeaba en mi taza fuerte y amargo tal como lo necesitaba, después de la noche que habíamos compartido o sufrido según se mire porque ahí me había rozado dormida porque había sentido su cuerpo hablando y caliente contra el mío su respiración errática sus caderas buscándome incluso entre sueños. Y yo, había tenido que sujetarla fuerte detenerla porque si ella no estaba despierta si no estaba consciente de lo que provocaba no pensaba tocarla, aún no! la imagen de ella; en la cama jadeando envuelta en la sábana como si eso pudiera protegerla de mí aún estaba grabada en mi cabeza. Y su maldita ropa interior húmeda!!! inspiré cuando intentando disiparla le había dado una orden bajarás a desayunar las tres comidas o no comerás sabías que lucharía sabía que se resistiría hasta el





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