Qué pésimo servicio.
Harry le sostuvo la mirada a Bianca un segundo más de lo necesario.
Emma lo notó al instante, porque conocía ese tipo de tensión, la que aparece cuando alguien empieza a darse cuenta de que le han estado vendiendo una historia… y la compró sin leer la letra pequeña.
Bianca seguía apoyada en el barandal, pero ya no se veía tan cómoda. Su postura intentaba conservar la elegancia, sin embargo había un detalle que la traicionaba, uno mínimo, un