Jules parpadeó varias veces y Sienna lo notó de inmediato.
Esa era la forma en que su madre pensaba una mentira. La forma en que acomodaba una historia falsa antes de decirla con voz firme y ojos llorosos, como si la actuación fuera una virtud hereditaria.
Pero Sienna no tenía tiempo, ni paciencia, ni corazón para otro teatro.
—Ni lo intentes.
Su voz salió tan fría que incluso Jules pareció tensarse.
—Si en algún momento me quisiste, si de verdad quieres reivindicarte y quieres mi perdón,