Dos Damián.
Mientras ayudaba a Mateo a terminar de empacar sus cosas, Emma le contó con lujo de detalles todo lo ocurrido en el tribunal.
No se dejó nada fuera, ni la forma en que Lydia casi habló, ni la irrupción exacta de los abogados. Ni el apellido Ruiz cayéndole encima como una piedra. Ni la sensación sucia que le quedó después, esa que todavía le raspaba por dentro como si acabara de descubrir que el suelo bajo sus pies llevaba tiempo agrietándose y ella no lo había querido