Descalificados.
Emma se sentía nerviosa, sí, aunque no por lo que cualquier persona habría supuesto.
No era el evento, ni las cámaras, ni el desfile, ni la lista de ejecutivos que esa noche iban a medirla con la mirada como si fueran jueces de un tribunal invisible.
A eso ya estaba acostumbrada.
Lo que le tensaba el cuerpo era otra cosa, mucho más simple y por eso más peligrosa.
El nombre de su pasado e