La luz del mediodía entra suavemente por la ventana de la habitación. Camila está sentada en la cama, jugando con una libreta que le trajo Liam hace unos días. Dibuja algo, quizás una flor, o un corazón. Desde que empezó a recuperar fuerzas, no se despega de sus colores. Es su forma de sanar, lo sé.
Yo estoy a su lado, pero con la mente a kilómetros de distancia.
La conferencia de prensa aún resuena en mi cabeza. Las palabras de Liam, su voz firme diciendo frente a todos: “Estoy enamorado de