Regresamos a casa tarde.
El día fue largo, lleno de cámaras, titulares, susurros y miradas que duelen. Clara. Las amenazas. Las fotos. La furia de Liam. El corazón de Camila latiendo lento, pero vivo. Todo me pesa en los hombros, como si llevara años sin dormir.
Liam abre la puerta de nuestro departamento y me deja entrar primero. No dice nada. Solo se quita el saco y lo deja sobre la silla. Me sigue hasta la sala, donde nos sentamos en silencio.
Los segundos pasan como si el tiempo tuviera