El sol cae con suavidad sobre la ciudad. No es el calor abrasador del verano ni el frío punzante del invierno. Es ese punto exacto donde la brisa se mezcla con luz, donde todo parece calmo. Perfecto.
Es nuestro primer paseo como familia.
Amelia duerme tranquila en el cochecito. Liam camina a mi lado con una mano sobre mi espalda baja, como si supiera que todavía no termino de recuperar el equilibrio después del parto. Y Camila… bueno, Camila va adelante, como siempre, liderando el camino con