Dicen que ser madre es lo más bonito del mundo. Y tal vez lo sea.
Pero nadie te habla del espejo.
De cómo tu reflejo se convierte en un campo de batalla silencioso.
De cómo tus caderas ya no te pertenecen, ni tus pechos, ni tu tiempo.
De cómo lloras por dentro mientras todos te dicen que deberías estar feliz.
Estoy feliz.
Estoy agradecida.
Y, al mismo tiempo, me siento rota.
Es de madrugada. La casa está en silencio. Liam duerme profundamente con Amelia sobre su pecho, y Camila está en su cuart