Los tulipanes marchitos.
Eso fue lo primero que dije.
No hola, no volví, no ninguna de las frases que había estado ensayando mentalmente en el metro sin llegar a ninguna que sonara como yo.
—Llevan días así —dije.
Nathan bajó la vista hacia su mano izquierda como si hubiera olvidado que los tenía. Como si los hubiera estado sosteniendo tanto tiempo que ya formaban parte de la postura.
—Los compré el miércoles —dijo—. Pensé en subírtelos al apartamento de Diana. Luego pensé que no debía. Luego l